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Me han invitado a escribir esta columna sobre cómo se prepara una selección de fútbol a menos de siete meses de su participación en la Copa del Mundo y con solo dos partidos de prueba en marzo próximo.
Lo primero es entender que los técnicos, más que ser entrenadores, deben ser fundamentalmente grandes seleccionadores: ese es el principal punto para tener una selección que sea competitiva.
Néstor Lorenzo Foto:Federación Colombiana de Fútbol
En el poco tiempo que queda antes del torneo, la clave es hacer el seguimiento exhaustivo de los jugadores seleccionables, no solamente en sus condiciones técnicas, sino en su condición física y médica. Además de eso, ese seguimiento debe detallar los minutos jugados y el rendimiento de cada futbolista. También hay que estar muy pendientes de la parte personal de los jugadores, de su mentalidad, de cómo están en sus vidas, si tienen situaciones que los están afectando…
Todo este seguimiento, que es un tema interno, es el trabajo de preparación más arduo que tienen todos los integrantes del cuerpo técnico. Con esos parámetros, pues, se deben seleccionar los mejores jugadores para la competencia.
Néstor Lorenzo Foto:Vanexa Romero. EL TIEMPO
Para los dos partidos amistosos de la fecha Fifa de marzo próximo, a dos meses y medio del Mundial, seguramente se llevarán a los jugadores que van a participar en el Mundial, para poder hacer el ensayo general previo al torneo, contra selecciones de características parecidas a algunas que tendrán en la Copa del Mundo.
El segundo punto, que es determinante y lo hablo por la experiencia propia de haber participado en la Selección Argentina dirigida por Carlos Salvador Bilardo, campeona mundial en México-86, y por hacer parte de la Selección Colombia que compitió después de 38 años de ausencia en los Mundiales de Italia-90 y Estados Unidos-94, al mando técnico de Francisco Maturana, es el resultado del sorteo.
Diego Barragán (der.) junto a Maturana y Bolillo Gómez. Foto:Archivo EL TIEMPO
En ese sentido, el primer factor es analizar cómo se puede desarrollar el campeonato y el segundo, que es fundamental, es saber las sedes en las que hay que jugar para evaluar los traslados, las distancias de viajes y, por sobre todo, definir con tiempo las sedes de concentración y entrenamiento óptimas para que los futbolistas puedan desarrollar de la mejor manera su trabajo.
No nos puede volver a pasar lo que nos ocurrió en Fullerton (California) en el Mundial de Estados Unidos ’94, donde se nos salió totalmente la Selección de las manos. Es importantísimo escoger de inmediato los lugares adecuados de residencia, entrenamiento y recuperación de los jugadores. Insisto en esto y lo repito con dolor: no nos puede volver a pasar lo de Fullerton.
James Rodríguez, gol con Colombia Foto:AFP
Fue totalmente diferente a lo que hicimos en Italia ’90, cuando escogimos Villa Pallavicini, cerca de Bolonia. O, por ejemplo, cuando en México ’86, con Bilardo, tan pronto salió el sorteo, a mí me tocó escoger el lugar de concentración y entrenamiento en Puebla. Allá le ganamos a Uruguay 1-0, en segunda ronda.
Tengo muy claro que Colombia tiene una muy buena selección, con grandes jugadores de fútbol que pueden llegar muy lejos en el Mundial siempre y cuando dejen trabajar al cuerpo técnico.
DIEGO BARRAGÁN
Director técnico y preparador físico
Para EL TIEMPO

















